CUIDADOS CORPORALES DURANTE LA QUIMIOTERAPIA

CUIDADO CORPORAL

Para la limpieza corporal, se recomiendan duchas o baños no muy prolongados con agua templada y jabones de pH neutro (5,5). Es muy importante evitar rascados con las esponjas, llevar a cabo un meticuloso aclarado y secar la piel con pequeños “toques” con la toalla.

Contamos con geles de ducha, geles íntimos, cremas corporales, etc… con alto porcentaje en avena, aloe, vitamina c, que van a hidratar y proteger tu piel de una manera específica. Recuerda que son recomendables, a ser posible, antes de comenzar el tratamiento o en el mismo inicio, así previenes en lugar de tratar éstos efectos negativos posteriormente.

También son recomendables productos con PH neutro y sin detergentes agresivos en su composición.

Una buena hidratación puede prevenir la sequedad y evitar posibles picores o irritaciones. Es aconsejable hidratar la piel del cuerpo a diario (dos veces al día) con sérums, cremas y lociones ricas en mantecas de karité. Los aceites de rosa mosqueta y avellana, así como el aloe vera, la urea, las vitaminas E+F, el Acido hialurónico  y el colágeno, poseen un alto poder para restaurar el nivel de hidratación cutáneo. Además, calman, regeneran y protegen la piel.

No exfolies la piel ni realices peelings faciales ni corporales durante los tratamientos de quimioterapia y radioterapia. La piel se vuelve más fina y no conviene exfoliarla. Sí es importante hidratarla y cuidarla mucho con productos que contengan agentes hidratantes y/o avena.

  • Una buena protección solar

Siempre es recomendable una buena protección solar, especialmente durante la época estival. Hemos de saber que algunos de los fármacos que contiene la quimioterapia pueden ser fotosensibles, es decir, pueden provocar alguna reacción cutánea al entrar en contacto con el sol.

Utiliza un alto SPF incluso en el cuerpo (muchos tejidos dejan pasar un porcentaje bastante elevado de radiación ultravioleta) que hagan frente a todos los aspectos de los efectos adversos de las radiaciones solares (UVA/UVB).

Es necesario que te protejas seriamente frente al sol. Los filtros solares con lociones hipoalergénicas (de alta tolerancia) ayudarán a proteger y reparar la piel de todo el cuerpo, siendo aconsejable escoger un factor de protección extremo (SPF 50). Las texturas ligeras y de rápida absorción le darán una fantástica sensación de comodidad a tu piel, a la vez que la mantendrán hidratada, evitando descamaciones o irritaciones. Recomendamos que utilices una gama de fotoprotectores cuya combinación de filtros te garantice la máxima protección frente a los efectos nocivos del sol y el más intenso cuidado y tratamiento de la piel.

  • La depilación, ¿cómo es mejor hacerla?

Si durante la  quimioterapia no has perdido el cabello, la opción más recomendada es la maquinilla eléctrica, ya que es el tipo de depilación con menor riesgo de irritación y cortes. Otras opciones como la cera caliente o los productos químicos de las cremas depilatorias pueden irritarte la piel.

Cuando ya has terminado el tratamiento y la piel ya está lista para poder utilizar calor, lo más aconsejable es que las primeras depilaciones las hagas con cera Bio- Natural

  • Tengo los pies y las manos secos, ¿qué puedo hacer?

La sequedad, hinchazón, irritación, sensación de hormigueo o retención de líquidos pueden ser algunos de los efectos secundarios del tratamiento oncológico. En la mayoría de los casos son transitorios y no revisten gravedad, pero podemos intentar preverlos para minimizarlos.

En caso de querer hacerte la manicura o pedicura, es muy importante evitar pequeños cortes, ya que pueden ser difíciles de cicatrizar. Es por ello que no es recomendable cortar las cutículas ni eliminar las durezas.

Es importante hidratar manos, pies y uñas de dos a tres veces al día con cremas ricas en ingredientes que aporten gran suavidad a la piel, como la alantoína, el aloe vera, la urea y los aminoácidos de la seda. Al aceite de rosa mosqueta, conocido por su poder regenerador y nutritivo, se le suman otros aceites compatibles con la piel, como el de girasol o zanahoria.

Los guantes o calcetines de algodón blancos también pueden ayudarte a evitar roces en las actividades diarias (al conducir, al girar páginas de un libro…).

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